Aunque te duela ahora El te sanara

christmas treePara muchas personas esta Navidad llega en un tiempo de mucha tristeza, mucha soledad, o muchas decisiones dificiles. Es un tiempo donde las casas pueden brillar con luces, pero el corazon esta apagado y a oscuras. La musica puede ser contagiosa en el ritmo, pero ninguno puede hacer que las lagrimas no roden por la mejilla.

Y la verdad es que, siempre vendran estos tiempos dificles, siempre tendremos los momentos de altas y las bajas, siempre nos sorprendera la mala noticia, el golpe emocional o la trgjedia inesperada.  Para otras personas ya han estado pasando por mucho tiempo momentos dificiles y al llegar al tiempo de Navidad solo ponen sus emociones en espera, y dejan pasar las fechas de celebracion, para luego volver a retomar los problemas y las tristezas.

A esas personas que estan pasando por un dolor, herida, golpe, lagrimas, cambios, en sus vidas no hay nada que yo pueda decirles que hara que la situacion mejore o cambie. Pero si puedo recordarles las palabras de un Dios que si puede transformar una lagrima en alegria, un dolor en un testimonio, una herida en una sanidad completa, un cambio en un tiempo hermoso. Las palabras que Dios nos dejo escritas para recordarlos en estos momentos dicen asi “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”

Y esas palabras son poderosas para el alma, porque no hay dolor,no hay angustia, no hay peligro o pelea que Dios no pueda vencer. Y EL promete que estara con nosotros en medio de estas cosas y que su amor nos llevara a tierra firme.

Lo que nos toca hacer, es hablar esa verdad a nuestra situacion, leelo en voz alta, gritalo, susurralo, como sea, pero leelo para que tu problema o situacion escuche de tu boca lo que Dios prometio. Y el corazon comenzara a someterse ante la verdad de esas palabras, y cuando menos te des cuenta, el perdon, la sanidad, la fuerza y la alegria retomaran nuevamente su lugar en tu vida.

En esta Navidad, no le cuentes a tu corazon tu situacion, leele las palabras poderosas de un Dios poderoso!

Bendecimos tu vida!

NC

Danny Berrios en concierto en Louisville

 

 

 

Por primera vez en Louisville el salmista Danny Berrios, no se pierda de esta noche especial de musica y de una palabra para tu vida.

denny berios flyer

Balsamo para el alma

Y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres; tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos Hechos 5:14-15

La gente esperaba sanidad, sacaban a sus enfermos con el deseo de que la simple sombra de Pedro los rozara y produjera alivio.

Cuando ves el sufrimiento de alguien cercano y reconoces tu incapacidad para paliar el dolor, buscas las formas de poder ayudarlo. Tiemplas las palabras que has de verter en los oídos de quien sufre y reclamas la mano divina para que dirija tu sombra y sea de refrigerio al ser que sufre.

Ataviarse de bálsamo conlleva un desgarrado sentimiento de empatía, sólo atreviéndote a cruzar el margen estrecho del dolor ajeno consigues conciliarte con el aquejado y sentir que puedes llorar con el que llora.

En la oscuridad del sufrimient , en los desvelos que provoca la dolencia, el enfermo busca con desespero el tacto suave del descanso, el roce tenue de un tramo silencioso en el que los latidos inmisericordes de la enfermedad queden mitigados para siempre o simplemente adormilados por un tiempo.

Derramar alivio, sentir que eres útil en el angosto recorrido de alguien por el sendero del padecimiento es a veces tu única misión. 

Buscas las palabras y encuentras que ellas están vacías si no van dirigidas por la dirección de Dios. Comprendes tu imposibilidad para aliviar el dolor pero sabes que Dios está ahí, que él va por delante, únicamente tienes que confiar en su poder.

Entonces, descansas, te dejas llevar y desnudas tu alma para que el sufrimiento sea compartido. Quieres ser bálsamo.

Abrazas las promesas, desenredas los miedos, enfrentas la desidia y brotan de tus labios las esperadas frases, las pausas que tanto bien hacen, los cómplices silencios, los guiños y las caricias.

Y tu sombra rodea el lecho de quien adormecido se siente reconfortado.

El aire fresco envuelve la estancia trayendo oxigeno hasta un corazón debilitado.

Y mientras miras al ser a quien amas y ves como por fin su respiración se apacigua te repites a ti misma: ¡Señor, quiero ser bálsamo, quiero ser bálsamo!

Autores: Yolanda Tamayo

©Protestante Digital 2013

 

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